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| 3. | Deutero-Isaías |
La segunda sección principal del Libro de Isaías (capítulos 40 al 66) puede dividirse a su vez en dos subsecciones. La primera (capítulos 40 al 55) se atribuye hoy a un autor anónimo que escribió en la época de la caída de Babilonia, en el 539 a.C. Suele denominarse Libro de la consolación de Israel, Deutero-Isaías o Segundo Isaías. El autor (o autores) de la segunda subsección (capítulos 56 al 66) es llamado Trito-Isaías o Tercer Isaías.
| 1. | Segundo Isaías |
Las temáticas principales de los capítulos 40 al 55 son las siguientes: (a) el dios de Israel 'Dios de toda la tierra se llama' (54,5) y no existe otro sino él; (b) Israel, su siervo, será redimido del 'crisol de la desgracia' (48,10) donde Dios lo dispuso 'por un breve instante' (54,7) debido a su pasada ceguera y sordera para con su ley; (c) el instrumento divino para consumar la redención de Israel será el rey persa Ciro (44,28-45,4); (d) después que Dios castigue a los opresores de Israel (capítulo 7), Sión será restaurado y Dios trocará 'el desierto en Edén y la estepa en paraíso de Yahvé' (51,3).
Desde las épocas bíblicas, cuatro versículos del Segundo Isaías han revestido especial importancia para los comentaristas cristianos y judíos. Se trata de los 'Cantos del Siervo' (42,1-9; 49,1-6; 50,4-11; 52,13-53,12) que los cristianos han considerado por tradición profecías relativas a la misión y pasión de Jesucristo, pero que el acervo judío interpreta como una representación fidedigna del Israel posterior al exilio.
| 2. | Tercer Isaías |
Los capítulos 56 al 66 del Isaías posterior son considerados hoy, en general, una obra compuesta, en particular debido a las numerosas variaciones de tono, al carácter litúrgico de determinados versículos (56,1-57,21) y al aparente eco de temáticas precedentes. Según esta opinión, los diversos autores (que se habrán considerado así mismos discípulos del Segundo Isaías) vivieron y escribieron en Jerusalén entre el final del exilio (después del 538 a.C.) y el ministerio del profeta judío Nehemías. Las líneas maestras de su obra se caracterizan por su mayor énfasis en las reglas ceremoniales y del rito, como la observancia de los ayunos rituales y el sábado. Además, en estos capítulos, las relaciones explícitas e implícitas entre Dios y la humanidad y Dios e Israel, así como los lazos existentes entre el sufrimiento y el pecado, se aplican de una forma más restrictiva al resto de Israel. Sin embargo, los capítulos 60 al 62 recuerdan el tono apasionado, idealista y espiritual de las secciones precedentes: Jesús recitó parte de Isaías 61 en la sinagoga de Nazaret, precipitando una escena de gran dramatismo (Lucas 4,16-30).