Jordán
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3. El Jordán como fuente de vida

En una región tan árida como el Oriente Próximo, la pequeña cantidad de agua que aporta el río Jordán es de gran importancia. Para Israel supone la principal fuente de suministro de agua de superficie a través del lago Tiberíades, de donde se obtiene la mitad del agua potable del país. Un sistema de conducciones lleva el agua necesaria para el consumo humano desde el lago hasta las ciudades israelíes, así como el que se destina a la agricultura, en la zona del interior y al desierto de Néguev. Los manantiales que antes vertían sus aguas en el lago Tiberíades aumentando la salinidad de sus aguas, se han desviado hasta un lugar más al sur con objeto de que aporten directamente sus aguas al río. En el punto en que el Jordán sale del lago, un lugar considerado sagrado, se han construido instalaciones para que los peregrinos cristianos puedan celebrar el sacramento del bautismo.

Las aguas del río Yarmuk, que nace en Siria y que marca parte de frontera entre Siria e Israel, y entre Israel y Jordania, contribuyen a la renovación de las aguas del Jordán, y confluye con él al sur del lago Tiberíades. Los jordanos dependen de las aguas del Yarmuk para el abastecimiento de la acequia para riegos del Ghor oriental, que sigue un trazado paralelo al del Jordán.

El conflicto entre Israel y Jordania y las adversas condiciones climáticas han contribuido a frenar el crecimiento de la zona. Hasta que en 1995 no se firmó el tratado de paz entre los dos países, el río Jordán hacía las veces de línea de frente y estaba lleno de barreras, campos de minas y dispositivos electrónicos de vigilancia. El acceso al río estaba restringido y los corredores a lo largo de ambas orillas estaban cerrados a cualquier actividad civil. En los últimos años la mejora de la situación ha hecho posible el cultivo de las márgenes del río, convirtiéndose cada vez más en una frontera pacífica, e incluso en los periodos más conflictivos los puentes que unen Cisjordania y Jordania permanecen abiertos al tráfico palestino.

El crecimiento económico, unido al proceso de paz, está agravando el problema de la escasez del agua, que está siendo abordado por todos los países de la región. El desarrollo futuro de la agricultura en los territorios bajo control de la Autoridad Nacional Palestina, que hasta ahora ha sufrido las limitaciones impuestas por Israel, hará que exista una competencia cada vez mayor por el agua del Jordán. En la actualidad, los desvíos de agua del lago Tiberíades efectuados por los israelíes para su uso, y los que Jordania ha llevado a cabo en el Yarmuk, han hecho que el caudal del río disminuya. Esto impide que llegue suficiente agua hasta el mar Muerto, que depende del río para compensar las enormes pérdidas por evaporación. El futuro del río, así como un mejor uso de sus aguas, en uno de las cuestiones fundamentales del proceso de paz que se ha puesto en marcha en la región.