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1 Tesalonicenses |
El libro fue escrito al regresar a Corinto el ayudante misionero de Pablo, Timoteo, al parecer con un informe de que la recientemente fundada iglesia de Tesalónica se mantendría leal a pesar de la hostilidad judía y pagana. La respuesta de Pablo a las buenas nuevas es, fundamentalmente, de alegría y gratitud, y de amorosa preocupación por los nuevos conversos (cap. 1-3). La epístola incluye los recuerdos de Pablo de su misión y obras apostólicas en Tesalónica (2,17-3,10). Los capítulos 4 y 5 contienen mayormente instrucciones y directrices éticas y doctrinales. Se exhorta a los lectores a llevar una vida casta, de acuerdo con el Evangelio tal y como lo habían enseñado los apóstoles, amándose los unos a los otros, dedicándose a sus propios asuntos y evitando el ocio, trabajando 'con vuestras propias manos'. En estos capítulos, los últimos de 1 Tel., se hace referencia a dos temas que, al parecer, afligían a los tesalonicenses. Pablo les asegura que no tienen que preocuparse por los cristianos que mueran antes de la Parusía, o Segunda Venida de Cristo, ya que estos cristianos serán llevados al cielo cuando Cristo resucite (4,13-18). En lo que se refiere al tiempo y al momento de la Resurrección y del Día del Juicio, los lectores no tienen necesidad de recordatorios escritos, porque saben que el fin de los tiempos vendrá 'como un ladrón en la noche', cuando las gentes crean que están en paz y seguridad. Así, ninguno de los hijos de las tinieblas escapará a la ira de Dios, mientras que los fieles, los hijos de la luz, obtendrán su salvación (5,1-11). La temática escatológica y las imágenes apocalípticas de la epístola, especialmente en sus dos últimos capítulos, son las características sobresalientes de 1 Tesalonicenses.
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