| 3.
|
 |
2 Tesalonicenses |
Numerosos eruditos creen que fue escrita con motivo de otro informe, posterior, acerca de las condiciones en Tesalónica. Al parecer, los conversos seguían siendo perseguidos, y muchos de ellos, aparentemente por la severidad de las persecuciones, parecían haberse convencido de que el fin de los días se aproximaba. La reacción inicial de Pablo es de aliento. Dice a los tesalonicenses que los apóstoles deben dar gracias por la paciente resistencia a la persecución de los nuevos fieles. A continuación, Pablo pide a los 'hermanos' que no se llamen a engaño: la llegada del 'Día del Señor' no es inminente, ni será antes del advenimiento del 'Hijo de perdición', suceso que, a su vez, estará precedido de una rebelión contra Dios. Por último, Pablo recomienda cómo aplicar disciplina a los miembros perezosos o desordenados. Al parecer, algunos de los integrantes de la congregación habían dejado de trabajar, 'metiéndose en todo' (3,11), posiblemente porque esperaban la Parusía en cualquier momento. Pablo ordena a los tesalonicenses apartarse de la compañía de cualquier persona desordenada, negando el pan a aquellos que se nieguen a trabajar. Mediante una admonición fraternal, debe afearse la conducta de estas personas para que obedezcan (3,5-16). Los especialistas e intérpretes consideran de especial interés los pasajes apocalípticos de esta epístola, que hablan sobre el Anticristo y sus poderes (2,3-12) y del 'misterio de la impiedad' (2,7).
© 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.