Ciencia bíblica
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Ciencia bíblica
3. Primeros estudios críticos

Ya en la antigüedad se produjeron algunas tentativas de aplicar el método histórico-literario. Aun cuando prevalecía el alegorismo, algunos comentaristas consideraban que existían mejores métodos para explicar la literatura inspirada en la divinidad que la simple presunción de que había sido dictada por Dios a un autor humano. De hecho, el alegorismo de Filón era, en parte, fruto de su convicción de que algunas secciones de las Escrituras no podían reflejar una verdad literal tal y como se afirmaba. Por tanto, la interacción entre Dios y la humanidad para la producción de las Escrituras podía adoptar formas más sutiles de las que, por lo general, supuso Filón, es decir, la revelación que hace Dios, sirviéndose de una persona poseída por Él, a la manera de los oráculos griegos (véase Oráculo).

Entre los cristianos, san Agustín de Hipona en su comentario acerca del significado literal del Génesis (De Genesi ad Litteram, 401-415), se muestra muy prudente acerca de la supuesta discrepancia entre la concepción del mundo científico de su época y la de los autores bíblicos. Por ello reconoció la necesidad de analizar, desde una actitud crítica, la concepción bíblica. En Oriente, el sabio Teodoro de Mopsuesto fue aún más lejos. Intentó diferenciar entre el “espíritu profético” (es decir, la revelación divina), responsable de gran parte de la Biblia, y el “espíritu de la sabiduría”, que influyó en algunos escritores bíblicos (como por ejemplo el autor de Eclesiastés), a los que según Teodoro, les preocupaban asuntos de opinión o de observación reducidas a la esfera humana.

A pesar de estas y de otras iniciativas similares, no fue sino hasta la Ilustración, en los siglos XVII y XVIII, cuando la Biblia comenzó a ser examinada de forma crítica. La Reforma protestante había reinstaurado el estudio serio de la Biblia tras siglos de abandono, y muy pronto los nuevos métodos que en este periodo evolucionaron hasta convertirse en una ciencia histórica y literaria comenzaron a aplicarse a los textos bíblicos. Entre los primeros críticos de la Biblia pueden mencionarse a Thomas Hobbes, Baruch Spinoza y Richard Simon.