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El califato de Córdoba |
La dinastía fue derrocada por los Abasíes en el 750, en una revuelta que comenzó en la provincia de Jurasán, en el noreste de Persia. Esta revuelta se inició con la disensión entre facciones del Ejército árabe, y fue alimentada por el resentimiento de los musulmanes árabes y no árabes que se sentían excluidos del poder y de la riqueza generada por la política Omeya. Después del derrocamiento del califato Omeya de Damasco, un miembro de la familia, Abd al-Rahman I, consiguió llegar a la España musulmana (al-Andalus), donde fundó un emirato independiente en el 756. Una línea de emires Omeyas gobernaron al-Andalus entre el 756 y el 1031, y, desde el 929, en que Abd al-Rahman III tomó el título de califa, constituyeron un califato independiente de Damasco, con capital en Córdoba, que vivió momentos de gran esplendor cultural y alcanzó el predominio territorial en la península Ibérica debido a la debilidad de los nacientes reinos hispanocristianos. Cuando se produjo la caída del califato de Córdoba, la anarquía subsiguiente condujo al inicio de la desintegración del poder musulmán en España y a su atomización en una serie de pequeños estados denominados reinos de taifas.
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