Castillo
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Castillo
4. El foso

Las pequeñas trincheras o zanjas que servían como primera defensa de los castillos primitivos se reemplazaron con el tiempo por fosos más anchos y profundos, que en ocasiones se llenaban de agua. Un puente levadizo, que se podía bajar o subir desde el interior del castillo, franqueaba el paso por encima del foso. El punto débil del muro que ocasionaba el acceso a través del puente se defendía mediante un rastrillo, que consistía en una compuerta o reja de hierro que al subirse se alojaba en el muro y podía bajarse rápidamente para bloquear la entrada.