Sun Yat-sen
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Sun Yat-sen
2. Exilio

Sun comenzó su carrera revolucionaria en 1894 con la idea de que el gobierno manchú de los Qing debía ser derrocado para poder crear una China republicana. Abandonó la medicina y regresó a Hawaii, donde formó la primera de una serie de organizaciones destinadas a consolidar su movimiento revolucionario y a destruir el gobierno imperial. Tras la derrota de China en la Guerra Chino-japonesa (1894-1895), regresó a Hong Kong, donde conspiró para llevar a cabo un levantamiento en Guangzhou. Al fallar su plan, comenzó a estimular el ardor revolucionario entre los chinos que se hallaban en el extranjero. Su imagen internacional creció repentinamente cuando en 1896 fue encarcelado por la legación china en Londres. Durante los siguientes 16 años hizo numerosos viajes, realizando un estudio de la política y de la economía occidentales, al mismo tiempo que comenzó a desarrollar su propia teoría revolucionaria.

Durante una visita al Japón en 1897, Sun hizo amistad con influyentes líderes japoneses, que más tarde le proporcionaron ayuda política y económica. A partir de ese momento recibió mayor apoyo, sobre todo de los intelectuales y de súbditos chinos que se encontraban en el extranjero. A pesar de los repetidos fracasos de los levantamientos armados, sus esfuerzos provocaron un aumento del sentimiento revolucionario y una gran expectación. En 1905 fundó en Tokio la llamada T'ung-meng Hui (Liga Revolucionaria Unida), que amplió su base política. La ideología de la organización creada por Sun estaba basada en sus tres principios populares: nacionalismo, democracia y bienestar social. Sin embargo, hubo de enfrentarse a muchos problemas; otros levantamientos fracasaron y tuvo dificultades con varios países extranjeros, como Japón y Francia.