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Arquitectura |
Bajo el patrocinio imperial, la arquitectura paleocristiana floreció por todo el Imperio romano de manera monumental. Los edificios realizados, fueron de dos tipos: la nave longitudinal o basílica y los edificios centralizados como el baptisterio o el mausoleo.
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La basílica |
Lugar de culto y congregación para los cristianos que requiere una gran nave. La basílica romana se convirtió en el modelo para las grandes y pequeñas iglesias. En Roma, los lugares de culto paganos se convirtieron en basílicas de enormes tejados de madera, todas erigidas entre los siglos IV y V, como la primitiva de San Pedro (reconstruida en el siglo XVI), San Pablo extramuros y Santa María la Mayor, entre otras. La planta incluía un atrio o entrada, un nártex o pórtico, una gran nave central flanqueada por dos naves laterales, un transepto que cruza la nave, un ábside semicircular o poligonal (orientado al este y reservado para el clero) opuesto a la nave. En frente del ábside se encuentra el altar. Los materiales de construcción (columnas, paneles decorativos, mampostería, tejas de bronce) fueron extraídos de edificios imperiales que se incorporaron a las nuevas estructuras. Se construyeron numerosas iglesias más pequeñas sobre una nave, de las que son notables ejemplos la iglesia de San Apolinar en Ravena y la iglesia de Santa Sabina en Roma (siglo V).
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Los edificios centralizados |
Son los baptisterios, los mausoleos y los martyria (restos sepulcrales de mártires) que fueron construidos en forma centralizada. Eran circulares o poligonales, dado que el objeto de veneración —pila bautismal, sarcófagos o espacios sagrados— deberían ser visibles a los fieles desde el claustro o las naves laterales circundantes al altar. Un ejemplo representativo de baptisterio se encuentra en la iglesia de San Juan de Letrán, en Roma, parte de cuyas estructuras datan del año 313. Los elegantes edificios circulares están construidos enteramente con materiales de otras edificaciones. Las pesadas puertas de bronce y la pila (un enorme pilón de pórfido) provenían de los baños de Caracalla. La cúpula circular como la de la iglesia de Santa Constanza (siglo IV) en Roma pertenece al típico mausoleo paleocristiano. Se construyó para albergar los restos de Constanza, hija de Constantino el Grande; sus magníficos sarcófagos de pórfido, hoy en los Museos Vaticanos, se encuentran bajo la cúpula. Mausoleos, tales como la famosa tumba de Gala Placidia (siglo V) en Ravena, se construyeron con un diseño en forma de cruz griega. Los martyria más famosos son los de la iglesia del Santo Sepulcro (del siglo IV) y el de la iglesia de la Natividad, en Belén, Jerusalén (de forma octogonal que data del siglo IV y que fue reconstruida en el siglo VI). Ambas tienen basílicas adyacentes para acomodar a multitud de peregrinos.
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