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Eduardo II (1284-1327), rey de Inglaterra perteneciente a la Casa de Plantagenet (1307-1327), cuya incompetencia y aversión por las cuestiones de gobierno condujo finalmente a su destronamiento y posterior asesinato.
Eduardo nació el 2 de abril de 1284 en Caernarvon, Gales. Era el cuarto hijo del rey Eduardo I y de su primera esposa, Leonor de Castilla. Las muertes de sus hermanos mayores le convirtieron en el sucesor al trono. En 1301 fue proclamado príncipe de Gales, primer heredero a la Corona en la historia de Inglaterra que llevó este título. Su padre, el rey, desterró al amigo íntimo del Príncipe, Piers Gaveston (o Gabaston), un caballero gascón, por la creencia de que ejercía una mala influencia sobre su hijo. Sin embargo, a la muerte de su padre, Eduardo II reinstaló a su favorito. Gaveston se ganó la enemistad de la poderosa nobleza inglesa. Los nobles se irritaron particularmente cuando en 1308 Eduardo dejó a Gaveston como regente, durante el periodo en que estuvo ausente para dirigirse a Francia para contraer matrimonio con la hija del rey Felipe IV, Isabel. En 1311, los barones, dirigidos por Thomas, conde de Lancaster, obligaron al Rey a nombrar un comité de veintiún nobles y prelados. Proclamaron una serie de ordenanzas que les transferían el poder ejecutivo y que excluían al bajo clero y a las clases menos acomodadas del Parlamento. Tras obligar en dos ocasiones al Rey a desterrar a Gaveston, y como aquél, en ambas ocasiones volviera a llamarle, los barones secuestraron finalmente al favorito del Rey y le ejecutaron.
Mientras tanto, Roberto I Bruce había completado prácticamente la reconquista de Escocia iniciada muy poco después de 1305. En 1314, Eduardo II y sus barones reclutaron un ejército compuesto por unos 100.000 soldados con el que hacer frente a Bruce, pero en el intento de levantar el asedio a que estaba sometido Stirling fueron derrotados de forma decisiva (batalla de Bannockburn). El Conde de Lancaster fue quien virtualmente gobernó el reino durante los ocho años siguientes. Sin embargo, en 1322, con el consejo y ayuda de sus dos nuevos favoritos, el barón Hugh le Despenser y su hijo, del mismo nombre, Eduardo derrotó al Conde de Lancaster en el campo de batalla y le ejecutó. A consecuencia de ello, los Despenser se convirtieron de hecho en los gobernantes de Inglaterra. Convocaron un Parlamento, en el cual estuvieron presentes los Comunes, quienes derogaron los decretos de 1311 bajo el argumento de haber sido aprobados sólo por los barones. Esta anulación supuso un gran paso en el desarrollo del constitucionalismo inglés, puesto que a partir de entonces ninguna ley aprobada por el Parlamento sería válida salvo que la aprobara la Cámara de los Comunes.
Eduardo volvió a invadir en vano Escocia en 1322. Un año más tarde firmó una tregua por trece años con Bruce. En 1325 la reina Isabel acompañó al príncipe de Gales a Francia donde, de acuerdo con la costumbre feudal, prestó homenaje al rey Carlos IV a cambio del feudo de Aquitania. La reina, deseosa de deponer a los Despenser, se alió con algunos nobles que habían sido enviados al exilio por Eduardo. En 1326, Isabel, junto con Roger de Mortimer, reclutó un ejército e invadió Inglaterra. Eduardo y sus favoritos huyeron, perseguidos por el ejército de Isabel, que detuvo y ejecutó a los Despenser e hizo prisionero a Eduardo. En enero de 1327, el Parlamento obligó a Eduardo a abdicar y proclamó al Príncipe de Gales rey de Inglaterra, con el nombre de Eduardo III. El 21 de septiembre de ese año Eduardo fue asesinado por sus captores en el castillo de Berkeley, Gloucestershire.