| Guerra de Crimea | Vista del artículo | ||||
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| 2. | La Cuestión Oriental |
Las raíces de esta lucha se hunden en la denominada Cuestión Oriental (el problema internacional planteado a consecuencia del declive del Imperio otomano), una situación cargada de implicaciones negativas para el equilibrio del poder en Europa. Desde finales del siglo XVIII, Rusia se había mostrado cada vez más impaciente por aprovechar esta circunstancia para incrementar su influencia en la península de los Balcanes y arrebatar a los turcos el control de los pasos marítimos situados entre el mar Negro y el mar Mediterráneo. Rusia optó por el establecimiento de un protectorado unilateral sobre el Imperio otomano, tras alcanzar la victoria en la Guerra Turco-rusa (1828-1829) y, especialmente, después de la firma en 1833 del Tratado de Unkiar Skelessi.
Gran Bretaña y Francia consideraban como una amenaza para sus propios intereses en Oriente Próximo la posibilidad de que Rusia dominara esta zona, y muchos de los pueblos de estos países rechazaban a esta potencia por ver en ella al despótico enemigo del liberalismo. También el Imperio Austriaco, pese a su larga tradición de cooperación internacional en asuntos diplomáticos con los rusos, se mostraba recelosa ante un aumento de su influencia en los Balcanes. Las potencias europeas y el Imperio otomano consiguieron sustituir en 1841 el acuerdo de Unkiar Skelessi por un protectorado general europeo.