| Dinastía Abasí | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Crisis y final del califato Abasí |
La fragmentación política del califato condujo al surgimiento de muchas cortes y centros de poder locales, que también fomentaron el desarrollo de la ciencia y de la filosofía, así como de la poesía, la prosa, el arte y la arquitectura. Algunas cortes locales que surgieron en las regiones orientales del califato permitieron el surgimiento de una literatura persa islámica y del sentimiento nacional iraní.
En 1055, los turcos Selyúcidas, que eran suníes, capturaron Bagdad. Aunque de nuevo fueron considerados como símbolos de la unidad del islam suní, la libertad de acción de los califas Abasíes quedó muy limitada. Sólo en los tiempos de debilidad Selyúcida, los califas pudieron ocasionalmente ejercer algún poder e influencia. Durante la época del dominio ejercido por el Imperio mongol en la mayor parte del Oriente Próximo, finalizó la línea califal (1258), y el islam suní no necesitó más del papel simbólico del califato. Aunque los sultanes mamelucos de Egipto crearon un califato marioneta en El Cairo, colocando a varios miembros de la familia Abasí que habían escapado de Bagdad, sin embargo, desde la caída del califato Abasí en dicha ciudad ningún pretendiente al cargo logró un reconocimiento general entre la totalidad de la comunidad musulmana.
Después del primer siglo transcurrido desde su llegada al poder, no se puede decir que los Abasíes tuvieran demasiado control sobre los acontecimientos, aunque sin duda suponían un foco de lealtad para el islam suní durante un periodo a menudo turbulento, y su califato puede considerarse como la edad dorada de la civilización islámica.