Euro
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Euro
2. El camino hacia la moneda única

Los días 1, 2 y 3 de mayo de 1998, en Bruselas, el Consejo Europeo señaló los once países (Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal) que habían alcanzado los criterios de convergencia económica exigidos por el Tratado de Maastricht, y en los cuales el euro arrancaría el 1 de enero de 1999. Reino Unido, Suecia y Dinamarca decidieron por voluntad propia no formar parte de este primer grupo, mientras que Grecia quedó excluida de forma momentánea (hasta enero de 2001), por no cumplir los requisitos de Maastricht. El 1 de enero de 1999 también inició su funcionamiento de forma oficial el Banco Central Europeo (BCE), organismo que, junto a los bancos centrales nacionales de los correspondientes países, pasó a integrar el Sistema Europeo de Bancos Centrales, encargado de programar y ejecutar la política monetaria común. En esa misma fecha, el euro sustituyó al ECU (según la paridad 1 euro=1 ECU), unidad de cuenta europea que había sido creada en 1979 como elemento fundamental del Sistema Monetario Europeo (SME), y que fue utilizada en todas las transacciones económicas realizadas en el ámbito de la UE.

Desde el 1 de enero de 1999 hasta el 1 de enero de 2002 el euro actuó como moneda financiera y, así, los ciudadanos europeos de los once países citados pudieron abrir cuentas bancarias en esta moneda y pagar en esta unidad con cheques y tarjetas de crédito.

Asimismo, en ese periodo las emisiones de deuda pública se emitieron ya en euros. La introducción del euro el 1 de enero de 1999 implicó la fijación irrevocable de los tipos de cambio entre las monedas de los países participantes, como consecuencia de la paridad fija que quedó establecida entre éstas y la moneda única (por ejemplo, 1 euro siempre valdría 166,386 pesetas). El euro cotizó por vez primera en el mercado de cambios de divisas el 4 de enero de 1999.