| Mendoza (provincia) | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Geografía física |
Uno de los rasgos identificadores de la provincia es el fuerte contraste geomorfológico de su territorio, entre las montañas y las planicies. Los cordones montañosos de los Andes superan los 4.000 m, como el Bayo y las cumbres de la cordillera del Plata, y culminan en la altura máxima del subcontinente sudamericano, con el cerro Aconcagua (6.959 m). Hacia el sur domina una morfología de relieves modernos y volcánicos, la Payunia, en clara transición hacia el paisaje patagónico. Otras cumbres de la provincia son el cerro Negro, el Tupungato y el Sosneado, éste último en la región de Cuyo, donde también se localiza el valle Potrerillos y destaca el Piedemonte argentino. El espacio más homogéneo de las planicies se ubica en el sector oriental y su ligazón con el área montañosa del oeste es resuelta por la cuenca del río Desaguadero a partir de las aguas aportadas por los caudales de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel. Además de la laguna Llancanello, destacan los bañados de Guanacache.
La gran diversidad morfológica del relieve conjuga condiciones climáticas también contrastadas. Por un lado, el clima cordillerano frío y con precipitaciones nivales en invierno; por otro, el clima de veranos cálidos de las llanuras, escasamente beneficiadas por las precipitaciones que aportan los vientos procedentes del océano Atlántico. Unos 250 mm anuales precipitan en forma de lluvias durante el verano, y otorgan identidad a las condiciones ambientales de la provincia: un espacio árido en el que los recursos hídricos condicionan el asentamiento humano y las actividades económicas.