| Literatura peruana | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Literatura republicana del siglo XIX y principios del siglo XX |
En los inicios del siglo XIX, la literatura peruana refleja los intereses del pensamiento emancipador. El escritor más representativo de los ideales de la República es José Faustino Sánchez Carrión, llamado El Solitario de Sayán (1787-1825). Un precursor del romanticismo fue Mariano Melgar (1791-1815), quien, aunque de formación neoclásica, acertó a expresar la sensibilidad andina en sus yaravíes, poesía folclórica mestiza de base quechua. La poesía del romanticismo, corriente tardía en Perú, tiene su mejor representante en Carlos Augusto Salaverry (1830-1891). Entre el pesimismo romántico y cierta ácida interpretación de la realidad está Juan de Arona, seudónimo de Pedro Paz Soldán y Unanue (1805-1895). En el teatro dominan las obras costumbristas de Felipe Pardo y Aliaga (1806-1868) y Manuel Ascensio Segura y Cordero (1805-1871). Pero Ricardo Palma es la máxima figura de este periodo; cultiva la tradición como una recreación amena de la historia nacional y como un vehículo para hacer la crítica irónica de las costumbres del pasado.
La derrota ante Chile en la guerra del Pacífico (1879) imprime un cambio decisivo en la sociedad peruana y en su literatura. La figura de Manuel González Prada se erige como la nueva conciencia de un país en crisis. En sus ensayos y en su prosa combativa exige la renovación no solo en la política sino también en la literatura; es uno de los primeros defensores de la causa indígena. Su obra poética anticipa al modernismo. Bajo su influencia aparece la novela realista con autoras como Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909), con El conspirador, y Clorinda Matto de Turner, con Aves sin nido, primera novela en tratar el tema indigenista.
El modernismo se desarrolló en Perú en grado menor que en otros países latinoamericanos. La obra modernista más representativa es Alma América, del poeta José Santos Chocano (1875-1934). Dentro de este movimiento destaca también la figura de Clemente Palma (1873-1946) y, ya entre los posmodernistas, la sugestiva y musical poesía de José María Eguren (1874-1942), muy influido por el simbolismo europeo, y la prosa de Abraham Valdelomar (1886-1919), fundador de la revista y el grupo Colónida.
Los Cuentos Andinos, de Enrique López Albújar (1872-1965) anticipan el auge del indigenismo literario, cuyo primer gran novelista es Ciro Alegría. El más influyente e innovador de esta tendencia será el ya mencionado José María Arguedas. La corriente realista urbana que se inició en el primer tercio del siglo está representada por José Díez Canseco (1904-1949) con su novela Duque. La literatura peruana se expresó también siguiendo otras tendencias estéticas e ideológicas radicales que encontraron cabida en publicaciones como Amauta, fundada por José Carlos Mariátegui, en Carlos Oquendo de Amat (1904-1936), cultivador de la poesía de vanguardia en 5 metros de poemas (1927), y en César Vallejo, una de las más influyentes y elevadas voces de la poesía hispanoamericana de todos los tiempos. La poesía neobarroca y de hondos acentos metafísicos de Martín Adán (1908-1984) es digna de destacarse. En la tendencia surrealista cabe citar la obra de César Moro y de Emilio Adolfo Westphalen, quienes emprendieron una renovación de la poesía nacional bajo el influjo del movimiento fundado por André Breton, aunque más tarde se distanciasen de él.