| Partido Socialista Obrero Español (PSOE) | Vista del artículo | ||||
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| 2. | La Restauración |
El PSOE fue fundado en Madrid el 2 de mayo de 1879, pocos años después del inicio del periodo de la Restauración, tras la escisión del pequeño grupo obrero madrileño seguidor del marxismo (el denominado “grupo de los nueve”) respecto de la Federación Regional Española de la I Internacional (AIT) y la decantación de aquél hacia el socialismo marxista, frente a la corriente mayoritaria de signo anarquista. Entre los principales miembros fundadores del PSOE cabe destacar a Pablo Iglesias, Jaime Vera y Antonio García Quejido. Pocos días después de que naciera la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato estrechamente vinculado desde entonces al propio PSOE, éste aprobó sus estatutos en su I Congreso, celebrado en Barcelona en agosto de 1888. Comenzó su andadura histórica en solitario, sin alianzas con fuerzas burguesas y según la estrategia rigorista diseñada por Iglesias, el principal dirigente del partido y del sindicato hasta 1925.
Los débiles resultados obtenidos por medio de ese aislamiento promovieron en 1909, escudándose en los sucesos de la Semana Trágica y el rechazo al gobierno conservador de Antonio Maura, un giro táctico, así como la conjunción con los republicanos, que pronto se tradujo en la obtención de un escaño parlamentario para su carismático líder (Pablo Iglesias) y en una mayor implantación política nacional. Actitudes como las mantenidas por el partido durante la tensa crisis del reinado de Alfonso XIII, que tuvo lugar en 1917, y la inclusión en sus horizontes ideológicos de un programa agrario y municipal, contribuyeron a este progresivo afianzamiento en el mapa político español y a una mayor redistribución geográfica, traducida en la incorporación de Andalucía y de algunas zonas extremeñas al núcleo original radicado fundamentalmente en Madrid, Asturias y el País Vasco.
El que fue denominado “pleito de las Internacionales” y la consiguiente ruptura comunista, consumada en 1921 con el nacimiento desde el seno del PSOE del Partido Comunista de España (PCE), sumieron al partido en una aguda crisis. Ésta se acentuó a partir de 1923 con el inicio de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera y la posterior actitud colaboracionista del socialismo con el nuevo régimen, en medio de fuertes disensiones internas. Los principales defensores de la participación en las estructuras políticas creadas por la dictadura fueron Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, y el moderado presidente de ésta y del propio PSOE, Julián Besteiro. No obstante, ambos terminaron por alejar del régimen primorriverista, en los años finales de éste, a sus respectivos sectores socialistas. Indalecio Prieto pasó durante aquella etapa a liderar de alguna manera a cuantos miembros del partido se mostraron contrarios a la política colaboracionista.