Camino de Santiago
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Camino de Santiago
3. Importancia económica y artística del Camino de Santiago

Pero el Camino de Santiago no fue sólo una vía de peregrinación religiosa. La ruta jacobea permitió la vinculación entre los reinos cristianos de la península Ibérica y los países europeos. Gracias a él llegaron a tierras hispanas numerosas corrientes de pensamiento, elementos literarios y artísticos, así como diferentes hábitos de comportamiento. La comunicación se dio también a la inversa y la Europa cristiana conoció por medio de la ruta el legado cultural hispano.

La ruta compostelana ejerció igualmente una gran influencia en la vida económica y social de los reinos cristianos de la península Ibérica. La animación del Camino alentó la llegada de diversos grupos de artesanos y mercaderes, fundamentalmente extranjeros, que terminaron asentándose con un carácter permanente en diferentes lugares de la ruta, dando lugar al nacimiento de diferentes núcleos urbanos o burgos. Estos extranjeros fueron denominados francos, aunque no siempre procedieran de Francia. Los habitantes de estos burgos recibieron importantes privilegios en los fueros de fundación de sus ciudades. La ruta jacobea fue así testigo del nacimiento de la burguesía, que protagonizó diversas revueltas antiseñoriales a lo largo del Camino.

Desde el punto de vista artístico, el Camino desempeñó una función primordial. Gracias a esta ruta se generalizó en tierras hispánicas un arte de carácter internacional, el románico, que se recibió sobre todo en su versión francesa. El románico se materializó brillantemente en lugares como Jaca, Frómista, León y Santiago. De forma paralela, el románico europeo conoció elementos musulmanes que se transmitieron desde la península Ibérica. En el siglo XIII, la ruta jacobea se convertirá en una vía de recepción del arte gótico. Ver Arte y arquitectura del Camino de Santiago.

El Camino de Santiago fue declarado el primer itinerario cultural europeo por el Consejo de Europa en 1987, y Patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Asimismo, en 2004 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su condición de “lugar de peregrinación y de encuentro entre personas y pueblos que, a través de los siglos, se ha convertido en símbolo de fraternidad y vertebrador de una conciencia europea”.