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Catedral de Burgos, iglesia episcopal de la ciudad de Burgos (España), comenzada en 1221 y consagrada en 1260. La corta duración de las obras explica la unidad y coherencia de esta espléndida catedral gótica. En 1984 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Se conoce el nombre de uno de los artífices que intervinieron en la edificación del templo: el maestro Enrique, que trabajó en la segunda etapa de las obras, a partir de 1235 o 1240, y a quien puede atribuirse el diseño de las fachadas. Se trata de un templo de tres naves con seis tramos, un crucero muy prolongado, un presbiterio de tres tramos más y ábside poligonal, y una girola con cinco capillas radiales hexagonales. Las trazas de la planta muestran conexiones con la catedral francesa de Coutances. Por los alzados se relaciona con la de Bourges, así como por la sección del pilar, formado por ocho columnas adosadas a un núcleo circular.
Los arbotantes, dobles y con forma de cuarto de círculo, sustentan directamente el muro, sin estribos intermedios. El superior descarga sobre el inferior, y éste sobre el triforio a través de una columnilla. Se trata de la misma solución de las grandes estructuras francesas, como Saint-Denis o Notre Dame. Las cubiertas son de bóveda de crucería. Su fachada principal y la del crucero sur, llamada del Sarmental, son excelente muestra del gótico español. En ellas, los elementos arquitectónicos, como portadas, rosetones, ventanales y pináculos, se equilibran con la estatuaria de jambas, arquivoltas, tímpanos y contrafuertes. Es una catedral con gran profusión ornamental en sus exteriores, pese a haber perdido la imaginería de sus tres portadas en la fachada principal.
Merecen destacarse algunos elementos posteriores que enriquecen notablemente la arquitectura del templo, como el cimborrio plateresco de Juan de Vallejo (c. 1567), con sus estilizados huecos, pináculos en altura, balaustrada renacentista y columnas estriadas; la capilla del Condestable, en la que interviene Simón de Colonia, y la puerta de la Pellejería, en el lado opuesto del crucero a la del Sarmental. A esta portada desemboca desde el interior la escalera Dorada de Diego de Siloé (1519), con un solo tiro de arranque que se desdobla en dos tramos que discurren paralelos al muro y acceden finalmente a la gran portada, tras revolverse sobre sí mismos. Son interesantes sus primeros peldaños semicirculares (referencia a la escalera de la Biblioteca Laurenciana de Miguel Ángel), y sus variados motivos escultóricos.