Guerra de la Liga de Augsburgo
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Guerra de la Liga de Augsburgo
3. La Gran Alianza

En 1689, el Emperador y las Provincias Unidas firmaron el Tratado de Viena con el propósito de recuperar las anexiones de Luis XIV. Los acuerdos posteriores (a los que se llegó durante los siguientes dieciocho meses) con Gran Bretaña, Brandeburgo, Sajonia, Baviera y España, formaron la esencia de la Gran Alianza contra Francia.

Francia se retiró de Renania, aunque tuvo éxito en sus campañas en el norte de Italia y Cataluña. La guerra en los Países Bajos se estancó al sucederse largos asedios. Guillermo III dirigió las fuerzas aliadas en la mayoría de las campañas de Flandes, pero su único éxito fue la reconquista de la ciudad de Namur (en la actual Bélgica). Las batallas importantes, como las de Fleurus (1690), Steenkerke (1692) y Neerwinden (1693) fueron escasas y no lo suficientemente decisivas como para llegar a un acuerdo de paz.

La flota francesa tuvo algunos éxitos en el canal de la Mancha, como el obtenido en la batalla de Beachy Head (1690), posiblemente la más importante victoria naval de los franceses sobre los británicos, de la cual aquéllos no supieron sacar provecho. En 1692, los británicos detuvieron a una fuerza invasora en Barfleur y los franceses fueron derrotados en la batalla naval de La Hogue; a pesar de ello, los corsarios franceses siguieron perjudicando el comercio aliado. En el Mediterráneo, la flota británica intentó detener a la flota francesa pero fracasó.

Aunque Francia tenía recursos para mantener fuerzas poderosas tanto en mar como en tierra, su tesorería no estaba preparada para un esfuerzo tan prolongado y extenso, y al final no pudo competir con los recursos combinados de Gran Bretaña y las Provincias Unidas.