| Budismo esotérico | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Orígenes y expansión |
La forma original del budismo esotérico, el vajrayana (el Vehículo de Diamante) o budismo mantrayana (el camino de la santa fórmula), surgió en la India por medio de la profunda influencia mutua entre el budismo Mahayana y el hinduismo tantra. Las primeras huellas de prácticas budistas esotéricas más desarrolladas aparecen en el siglo V d.C., más o menos unos 1000 años después de Buda.
Distintos maestros del budismo vajrayana enseñaban a los iniciados la utilización de las técnicas del yoga. Esto llevaba a concienciar a las personas del importante papel que tenía el cuerpo en el proceso para lograr la iluminación. La comprensión del nirvana como sunyata (vacío) está en contraposición con la cultura de la compasión, rasgo que distingue al bodhisattva, y la unión de ambos debe experimentarse con todas las facultades. Por lo general, ambas son vistas a través de las metáforas de hombre-mujer, y las prácticas de yoga por medio de las cuales los iniciados logran la iluminación comprenden un proceso de cuatro etapas, diseñado después de otras fases de acercamiento profundo al otro sexo, proceso que a veces termina en la unión ritual con alguna mujer devota. Los tratadistas sostienen que esta unión iría más allá de una relación sexual común, ya que el iniciado tendría el control total de sus deseos y sentimientos. El objetivo final es el desarrollo de un cuerpo diamante único (vajra), completamente alejado de la dualidad.
En el acercamiento a la iluminación, un proceso muy sofisticado, el budismo vajrayana emplea una serie de técnicas rituales, simbólicas y de meditación. Se utilizan el mantra (fórmulas religiosas crípticas), las mudras (gestos y posturas simbólicos que forman un lenguaje de señales muy especial) y la mandala (imágenes del universo que el observador explora a través de la contemplación), en especial para evocar a las distintas deidades cósmicas; estas naturalezas cósmicas deben ser trascendidas por los iniciados, con el fin de que logren tomar conciencia de lo vacías que son todas las cosas.
Durante el siglo VII, el budismo fue llevado al Tíbet desde la India, momento en el que el vajrayana constituía la forma de religión más activa. Debido a ello, más adelante el Tíbet se transformó en un importante baluarte del budismo esotérico y la tradición tibetana permanece como el desarrollo más complejo de esta escuela particular.