| Guerras de Religión francesas | Vista del artículo | ||||
| En el menú Archivo, haz clic en Imprimir para imprimir la información. | |||||
| 3. | Los primeros enfrentamientos |
Francisco II murió en diciembre de 1560 y le sucedió su hermano menor Carlos IX, que estaba dominado por su madre, Catalina de Medici. Durante la regencia de ésta, desplazó del poder a la familia Guisa y se apoyó en Antonio de Borbón, rey de Navarra, favoreciendo a los hugonotes, a quienes en enero de 1562, por el Edicto de Saint-Germain-en-Laye, les permitía celebrar reuniones privadas en el interior de las ciudades; después de que los Guisa asesinaran a toda una congregación hugonote en el mes de marzo, los protestantes tomaron varias ciudades e hicieron un llamamiento a la revuelta, dirigida por Luis I de Borbón, primer príncipe de Condé (que ya había encabezado la abortada conjuración de Amboise). Este primer enfrentamiento acabó con la derrota protestante, aunque murieron algunas de las figuras más destacadas del bando católico. Catalina de Medici promulgó el Edicto de Amboise (1563), cuyas disposiciones fueron menos benevolentes para los protestantes, al limitarles el culto público.
Durante los siguientes cuatro años, Catalina de Medici trató de mantener la inestable situación de paz existente entre ambas facciones, tanto en las ciudades como en la corte, pero dicha situación llegó a su fin en el otoño de 1567, cuando los hugonotes, enardecidos por la revuelta en los Países Bajos (la denominada guerra de los Países Bajos) y temerosos ante una posible traición, volvieron a incitar una rebelión contra Catalina, que fue avisada a tiempo y terminó por enemistarse definitivamente con los protestantes. Esta segunda guerra concluyó con el Tratado de Longjumean (también llamado Tratado o Edicto de Amboise, de marzo de 1568), que confirmaba lo acordado cinco años antes. Pero ambas partes siguieron levantadas en armas durante el verano, y el intento de Catalina de detener a sus líderes en el mes de agosto provocó un conflicto que continuó hasta agosto de 1570, cuando el Tratado de Saint-Germain-en-Laye permitió a los hugonotes ratificar los términos de Amboise, así como el derecho de guarnecer cuatro fortificaciones, lo que ponía en entredicho la autoridad real sobre todo el territorio francés.