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Pleitos Colombinos
1. Introducción

Pleitos Colombinos, disputas judiciales que los herederos de Cristóbal Colón entablaron contra la Corona castellana. Perseguían que la justicia restituyese a la familia Colón los privilegios concedidos al descubridor de América. Desde el año 1500, en que el almirante fue depuesto como virrey y gobernador de las Indias, los reyes españoles habían dejado de respetar dichos privilegios. Este proceso duró más de cincuenta años (desde 1508 hasta 1563) y tuvo como principales protagonistas colombinos a los almirantes segundo y tercero, esto es, Diego y Luis Colón.

2. Orígenes y características

Al fallecer Cristóbal Colón (20 de mayo de 1506) sin haber conseguido que los reyes le repusieran en sus derechos, su heredero Diego Colón acudió en 1508 a la justicia para que ésta obligara a la Corona a reconocerlos, comenzando así lo que la historia conoce como Pleitos Colombinos.

Los privilegios que iban a discutirse en pleito, y que invocaban ambas partes contendientes (los Colón y la Corona), eran principalmente cuatro: las Capitulaciones de Santa Fe, de 17 de abril de 1492; el privilegio dado en Granada el 30 de abril de 1492; la confirmación del privilegio de 30 de abril hecha el 28 de mayo de 1493 en Barcelona y más tarde en Burgos el 27 de abril de 1497; y, por último, la confirmación de las Capitulaciones de Santa Fe, hecha en Burgos el 23 de abril de 1497. Uno de los asuntos capitales de estos privilegios era el determinar si los oficios de virrey y gobernador de las Indias, con todos los poderes que tales cargos conllevaban, podían ser considerados hereditarios. Para la familia Colón lo eran y, por tanto, les pertenecían a perpetuidad. Consideraban que lo que el descubridor firmó con los Reyes Católicos fue un contrato, lo que, según el derecho, tenía fuerza legal y obligaba a su cumplimiento. La Corona, sin embargo, aducía que estos privilegios eran simples mercedes, es decir, revocables cuando los monarcas lo consideraran oportuno.

3. Fases principales

Para resolver todas estas cuestiones de forma ajustada a derecho nacieron los Pleitos Colombinos, los cuales, en su reconstrucción procesal, nos muestran la existencia de un pleito principal, que va de 1508 a 1536 con sucesivas fases, y posteriormente una derivación en pleitos menores, que se extienden desde 1537 hasta 1563. En 1536, después de siete fases, se llegó al laudo o sentencia arbitral de Valladolid, que concedía al heredero colombino, Luis Colón, lo siguiente: el título de Almirante, que tomaba como modelo al de Almirante de Castilla, y que sería considerado hereditario; en contrapartida se suprimían el virreinato colombino y la gobernación general de las Indias; la creación del señorío colombino con el título de marqués de Jamaica y duque de Veragua, que tendría jurisdicción sobre la isla de Jamaica y sobre veinticinco leguas cuadradas en Veragua; la concesión de diez mil ducados de oro de renta anual en las Indias, como juro de heredad; así como otras concesiones en favor de los Colón, como la perpetuidad de los oficios de alguacil mayor de Santo Domingo y de la audiencia insular; el ingenio de azúcar que tenían en La Española, si lo poblasen; la posesión de las tierras, labranzas y pastos habidas en dicha isla; además de una renta anual de 500.000 maravedíes a cada una de las hermanas (María y Juana) del almirante, duque y marqués Luis Colón.

Después de esta sentencia arbitral de 1536, se sucedieron otros pleitos de menor trascendencia sobre el almirantazgo y los aranceles (1537-1541), sobre las facultades judiciales del almirante (1554) y sobre la población y ducado de Veragua (1555-1563). Incluso, distintas ramas de la familia Colón siguieron pleiteando por cuestiones menores hasta el siglo XVIII. La trascendencia de estos Pleitos fue variada: merecen destacarse las muchas probanzas y declaraciones de testigos de primera mano —hasta el mismo rey Fernando II el Católico— que mandaron hacer las partes enfrentadas. Todo ello consiguió aportar abundantes datos para reconstruir históricamente los primeros viajes descubridores, tanto los de Colón como los de sus seguidores, los navegantes andaluces, y los adelantos en cosmografía y navegación. El proceso en sí mismo es un ejemplo significativo de la nueva sociedad y de los nuevos tiempos en su relación con el Estado moderno recién creado. Entre los puntos negativos, quizá uno de los más llamativos es el de la manipulación y hasta pérdida de algunos documentos capitales referentes a Cristóbal Colón.