Pleitos Colombinos
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Pleitos Colombinos
2. Orígenes y características

Al fallecer Cristóbal Colón (20 de mayo de 1506) sin haber conseguido que los reyes le repusieran en sus derechos, su heredero Diego Colón acudió en 1508 a la justicia para que ésta obligara a la Corona a reconocerlos, comenzando así lo que la historia conoce como Pleitos Colombinos.

Los privilegios que iban a discutirse en pleito, y que invocaban ambas partes contendientes (los Colón y la Corona), eran principalmente cuatro: las Capitulaciones de Santa Fe, de 17 de abril de 1492; el privilegio dado en Granada el 30 de abril de 1492; la confirmación del privilegio de 30 de abril hecha el 28 de mayo de 1493 en Barcelona y más tarde en Burgos el 27 de abril de 1497; y, por último, la confirmación de las Capitulaciones de Santa Fe, hecha en Burgos el 23 de abril de 1497. Uno de los asuntos capitales de estos privilegios era el determinar si los oficios de virrey y gobernador de las Indias, con todos los poderes que tales cargos conllevaban, podían ser considerados hereditarios. Para la familia Colón lo eran y, por tanto, les pertenecían a perpetuidad. Consideraban que lo que el descubridor firmó con los Reyes Católicos fue un contrato, lo que, según el derecho, tenía fuerza legal y obligaba a su cumplimiento. La Corona, sin embargo, aducía que estos privilegios eran simples mercedes, es decir, revocables cuando los monarcas lo consideraran oportuno.