Relieve (geografía)
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Relieve (geografía)
2. Fundamentos y definiciones

El relieve terrestre presenta constantes modificaciones debido a dos tipos de fuerzas: las que proceden del interior de la Tierra (procesos geodinámicos internos, generados por la tectónica de placas) y las fuerzas que actúan en el exterior (procesos geodinámicos externos, resultado de los agentes erosivos). Las internas crean las formas del relieve al presionar las placas en que se divide la litosfera y provocan los terremotos y los volcanes, y los pliegues y las fallas, que pueden levantar montañas (orogénesis). Las fuerzas externas son las que, sobre todo, desgastan lentamente las formas del relieve ya existentes y, en ocasiones, originan otras. Ambas fuerzas modifican el relieve terrestre.

El relieve, además de los procesos y fuerzas que llevaron a su génesis, está determinado por la composición y la disposición litológicas, es decir, de las rocas. Hay relieves estructurales, caracterizados por la naturaleza de las rocas (o estructura litológica) y por su disposición (o estructura tectónica), que se pueden clasificar en plataformas (fundamentalmente constituidas por rocas eruptivas y metamórficas, originadas en la era paleozoica) y en sistemas plegados (que se apoyan y se adaptan al armazón formado por las mencionadas plataformas, y que están constituidos por series sedimentarias deformadas y creadas durante las eras secundaria y terciaria, es decir, mesozoica y cenozoica). La geomorfología estructural se encarga del estudio de este tipo de relieves.

La epirogénesis está relacionada con movimientos verticales muy lentos y continuados que afectan a grandes extensiones de la superficie terrestre (escala continental), como las plataformas. Las estructuras aclinales (sin pliegues) están afectadas por los movimientos epirogénicos, los cuales pueden provocar, por un lado, un leve basculamiento hacia un lado (como por ejemplo, ocurrió con la península Ibérica, inclinada hacia el oeste, o como son los relieves de cuesta), resultando estructuras monoclinales (con menos de 15º buzamiento y en un solo sentido), o, por otro lado, pueden originar el abombamiento de la corteza, que asciende unas veces y muestra carácter positivo (anteclise), y desciende otras, basculamiento considerado de tipo negativo (sineclise).

La geodinámica externa o geomorfología dinámica se encarga de examinar todos los fenómenos y procesos exteriores a la corteza terrestre que concurren en la formación del relieve, conocidos como erosión y meteorización (alteración sin transporte). Diversos agentes contribuyen al desarrollo de estos procesos externos: agua en sus diferentes estados, variaciones de temperatura, viento, organismos vivos, etc. Las causas morfogenéticas externas son la gravedad y la energía térmica. Una prolongación de la geomorfología dinámica es la geomorfología climática, que estudia el relieve en sus relaciones con el clima.